La batalla por la supremacía de los paneles solares se libra en la eficiencia, te presentamos la tecnología líder

El futuro de la energía parece estar vinculado estrechamente al aprovechamiento de la fuente inagotable y poderosa del sol. La Unión Europea ha fijado una meta ambiciosa de 600 GW para 2030, reflejando el creciente interés en la energía solar fotovoltaica a nivel global. Sin embargo, los paneles solares se enfrentan a un desafío significativo: el calor, que puede reducir su eficiencia. Por tanto, es crucial contar con sistemas eficientes de disipación del calor.

¿Y si, en lugar de disipar este calor, lo aprovecháramos para calentar agua? Esta es la propuesta innovadora de una startup australiana con su sistema denominado Coolsheet.

Esta combinación eficiente surge como respuesta a la necesidad imperante de mejorar la eficiencia de los paneles solares. Aunque el sol irradia la Tierra con aproximadamente 120.000 teravatios de energía, solo utilizamos alrededor de 15 teravatios a nivel mundial. Actualmente, los paneles solares convencionales tienen una tasa de conversión de energía del 18 al 22%, con un potencial teórico máximo del 30%. Sin embargo, estos paneles experimentan una disminución en su rendimiento cuando las temperaturas son extremas.

No solo es que funcionen peor en condiciones de calor extremo, sino que también se desperdicia el calor generado en la superficie y en la parte trasera de los paneles. Aquí es donde el sistema de Coolsheet presenta su innovación, aprovechando ese calor residual. La empresa pretende dotar a los paneles solares de una placa trasera por la cual circula un líquido refrigerante a baja presión. Este circuito recolecta agua fría, la hace pasar a través del disipador de calor en la placa solar y, a medida que lo hace, enfría la placa y calienta el líquido, que luego puede utilizarse para otros fines.

Según la empresa, con este sistema se puede mejorar la eficiencia de generación eléctrica en un 4% por cada 10 grados Celsius que se logren reducir en las placas solares. Además, este sistema no tiene impacto en el medio ambiente, ya que funciona de manera pasiva y a baja presión, sin necesidad de bombas de gran potencia.

Lo más interesante es que este sistema no requiere la instalación de nuevos paneles solares, sino que la empresa se enfoca en la fabricación del sistema de disipación de calor por el cual circula el líquido refrigerante. Este sistema, compuesto por una placa de aluminio, está diseñado para adaptarse a una amplia variedad de paneles solares existentes. La garantía ofrecida por Coolsheet es de 25 años, coincidiendo con la de los paneles solares estándar.

En cuanto a las aplicaciones prácticas, este sistema podría utilizarse en fábricas de alimentos y bebidas, lavanderías industriales, piscinas de hoteles, centros acuáticos y centros comerciales. Todos estos lugares cuentan con decenas o incluso cientos de paneles solares que podrían contribuir significativamente a calentar el agua utilizada en estas instalaciones.

Si bien este sistema puede ser útil para calentar agua en piscinas individuales, también podría combinarse con sistemas de calefacción convencionales para aumentar su eficiencia. Actualmente, Coolsheet está trabajando en la fabricación de estos paneles refrigerantes, con varias versiones diseñadas para adaptarse a diferentes tamaños y tipos de paneles solares existentes.

Aunque la idea de Coolsheet es innovadora, no son los únicos que están explorando formas de aprovechar el calor residual de los paneles solares. Otras empresas, como la británica Naked Energy, están experimentando con tecnologías similares, como tubos de vacío. Este enfoque diversificado refleja el creciente interés en mejorar la eficiencia de los paneles solares y maximizar su potencial en la producción de energía renovable.

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