Un Desafío Humanitario en las Américas
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han emitido una advertencia sobre el preocupante aumento en el número de personas que cruzan la selva del Darién, una peligrosa región que marca la frontera entre Panamá y Colombia, en búsqueda de protección y oportunidades. Este incremento ha alcanzado cifras récord, con más de 100.000 personas cruzando el Darién, seis veces más que en el mismo periodo del año anterior. Si esta tendencia persiste, se proyecta que para fines de 2023 se registren más de 400.000 cruces por esta zona.
Panamá enfrenta una de las crisis de movimientos mixtos más desafiantes de la última década, como parte de un desplazamiento sin precedentes en las Américas. El año 2022 marcó un récord, con cerca de 250.000 personas refugiadas y migrantes arriesgando sus vidas para cruzar el Darién en busca de protección y oportunidades. El primer trimestre de 2023 apunta a un aumento aún mayor en el tránsito de personas por esta vía, exacerbando la situación humanitaria en la región.
Según las estadísticas del Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá, hasta marzo de 2023 las principales nacionalidades que cruzan la selva del Darién son ciudadanos de Venezuela, Haití, Ecuador, China, India, y los hijos de personas haitianas nacidos en Chile y Brasil. Otros países representados incluyen Colombia, Afganistán, Camerún, Somalia y Perú, entre otros. Estas personas abandonan sus países de origen debido a motivaciones económicas, falta de acceso a empleo, inseguridad generalizada, y ataques específicos contra ellos y sus familias.
Los informes mensuales de monitoreo del ACNUR y la OIM indican que más de la mitad de las personas que cruzan el Darién lo hacen por motivos económicos, mientras que tres cuartas partes han sufrido lesiones o accidentes en el viaje. Además, aproximadamente una tercera parte ha experimentado maltrato o abuso durante el cruce de la selva, resaltando los peligros y niveles de violencia a los que se enfrentan.
Philippa Candler, Representante de la Oficina Multipaís del ACNUR en Panamá, enfatizó la urgencia de trabajar en una solución regional basada en la protección para abordar esta crisis humanitaria sin precedentes en las Américas. Por su parte, Giuseppe Loprete, Jefe del Centro Administrativo Global y Misión OIM Panamá, expresó su preocupación por las condiciones extremas y los riesgos asociados a la travesía por el Darién, haciendo hincapié en la importancia de informar a las personas sobre los peligros de esta ruta.
En las fronteras con Colombia y Costa Rica, el ACNUR y la OIM están apoyando la respuesta del gobierno mediante la provisión de información sobre el procedimiento de asilo, los riesgos del viaje hacia el norte, apoyo psicosocial, alojamiento, artículos de primera necesidad, servicios de salud y campañas de comunicación para informar sobre los riesgos asociados a la migración irregular.
En cumplimiento de la Declaración de Los Ángeles sobre Migración y Protección, el ACNUR y la OIM continúan apoyando los esfuerzos nacionales, regionales y hemisféricos para fortalecer los marcos necesarios para la protección internacional y el acceso a procedimientos de asilo justos y eficientes, así como para propiciar condiciones para una migración segura, ordenada, humana y regular.
