
Panamá pierde su grado de inversión Un llamado a la disciplina fiscal
Ciudad de Panamá, 30 de marzo (EFE) – La decisión de la calificadora Fitch de degradar la deuda de Panamá a BB+, lo que supone la pérdida del grado de inversión, no ha sorprendido al mercado ni a los economistas. Este desenlace era esperado, y ahora se intensifica el llamado a la disciplina fiscal por parte del próximo Gobierno, que asumirá en julio próximo.
En un reciente informe, Fitch rebajó la calificación de Panamá a BB+ desde BBB-, otorgando una perspectiva estable. Esto se debe, según Fitch, a las «sólidas perspectivas de crecimiento a mediano plazo» del país, centradas en las actividades logísticas y en el activo estratégico del Canal interoceánico de Panamá.
Si bien Fitch fue la primera agencia en otorgar el grado de inversión a Panamá en marzo de 2010, ahora también ha sido la primera en retirarlo. Esto se debe a los «desafíos fiscales y de gobernanza» agravados por el contexto social que llevó al cierre de una gran mina de cobre.
El economista y catedrático panameño Felipe Argote señaló que la decisión de Fitch «no es ninguna sorpresa». Hace pocas semanas, el Gobierno colocó bonos por 3.000 millones de dólares a una tasa del 7,98 %, mientras que al inicio de la presidencia de Laurentino Cortizo en julio de 2019, esta tasa fue de 3,19 % y 3,8 % en una misión de bonos globales por 2.000 millones de dólares.
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Según Argote, esto indica que el mercado ya había decidido que Panamá no tenía grado de inversión. Lo que está haciendo la calificadora es simplemente confirmar lo que el mercado ya había anticipado.
El decano de la Escuela de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón, afirmó que en este quinquenio «se han manejado muy mal las finanzas públicas», con el aumento de la deuda como uno de los mayores problemas. Las autoridades «no se atrevieron a hacer las reformas» necesarias en un contexto de baja recaudación de impuestos y crisis en el seguro social.
El próximo gobierno, que será elegido el próximo 5 de mayo, enfrentará dificultades económicas significativas. Deberá actuar rápidamente para no perder la confianza del público. Entre los efectos de la pérdida del grado de inversión se espera un aumento del costo del dinero para el país y una caída en la inversión extranjera.
La banca panameña seguramente será más cautelosa, ya que los intereses están altos. El economista Felipe Chapman señaló que el próximo gobierno deberá tomar decisiones difíciles e impopulares para corregir el rumbo. Será necesario implementar medidas de austeridad y una mayor disciplina fiscal, siendo más eficiente en la recaudación de impuestos y revisando los subsidios y el gasto.

Fitch señaló en su informe que espera que la mayoría de los probables ganadores de las elecciones generales del próximo 5 de mayo «hagan algunos esfuerzos para abordar» los desafíos fiscales. Sin embargo, advierte que una desaceleración del crecimiento, un contexto social tenso y la fragmentación de los partidos políticos pueden limitar el margen para una acción asertiva.
La pérdida del grado de inversión por parte de Panamá es un recordatorio contundente de la necesidad de una gestión fiscal sólida y responsable. Los desafíos económicos que enfrenta el país requieren medidas urgentes y decisivas por parte del próximo gobierno. La disciplina fiscal, la austeridad y la eficiencia en la gestión de recursos serán fundamentales para restaurar la confianza de los inversionistas y mantener la estabilidad económica a largo plazo.


