
El despertar de la falla Azuero – Soná provocó un movimiento telúrico de magnitud 7.5, dejando al descubierto la compleja y latente anatomía geológica de Panamá. La gran cantidad de deslizamientos, una doble ruptura en el terreno y las réplicas constantes han movilizado a la comunidad científica nacional e internacional para estudiar lo que ocurrió.



