


Un equipo internacional de investigadores ha descubierto el fascinante mecanismo fisiológico del canto con el que las ballenas barbadas se comunican bajo el agua, y su descripción este miércoles en la revista Nature ofrece valiosas claves para la conservación de estos cetáceos.
El canto de las ballenas barbadas (misticetos), como la jorobada, azul, gris, minke, de aleta o rorcual boreal/austral, ha cautivado a la sociedad desde los tiempos en que los primeros pescadores surcaban los mares.
Los micrófonos acuáticos revelaron que esos sonidos no eran de monstruos, sino de los cantos con los que estas ballenas se comunican en la opacidad submarina.

Ahora, investigadores han descubierto que la clave está en la laringe de las ballenas barbadas, donde poseen una estructura en forma de U «equivalente a nuestras cuerdas vocales» de la que sale el canto, que heredaron de los mamíferos terrestres hace 40 millones de años.
El canto, esencial para su comunicación, se ve afectado por la contaminación acústica del océano, lo que subraya la importancia de fortalecer las leyes que limitan dicha contaminación para preservar estas majestuosas criaturas marinas.