
Ilegítimos e Injustificados
El Kremlin ha expresado su condena a los recientes ataques aéreos llevados a cabo por Estados Unidos y el Reino Unido en Yemen, calificándolos como acciones «ilegítimas» que carecen de respaldo en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, señaló en una conferencia de prensa que estos ataques no cuentan con base legal desde la perspectiva del derecho internacional.
Peskov recordó que, previamente, el Consejo de Seguridad había aprobado una resolución impulsada por Estados Unidos condenando los ataques realizados por los rebeldes yemeníes. En esa votación, Rusia y otros tres países se abstuvieron, indicando que los países que llevaron a cabo los recientes ataques intentaron justificar legalmente sus acciones, pero el proyecto de resolución no respaldaba tales medidas. En relación con los ataques de los hutíes a barcos mercantes, Peskov destacó que Rusia ha instado repetidamente a los rebeldes yemeníes a cesar en esa práctica, considerándola «extremadamente equivocada».
Anteriormente, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, había calificado los bombardeos en Yemen como una muestra del «total desprecio al derecho internacional» por parte de los anglosajones. En una publicación en Telegram, Zajárova acusó a Estados Unidos y el Reino Unido de distorsionar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de desconsiderar el derecho internacional en busca de sus propios objetivos destructivos.

El presidente estadounidense, Joe Biden, confirmó la participación de fuerzas militares de Estados Unidos y el Reino Unido, respaldadas por otros ocho países, en ataques contra objetivos en Yemen. Esta acción fue presentada como respuesta a los ataques de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, que lanzaron un misil balístico para afectar las rutas de navegación en el Golfo de Adén.
En un comunicado conjunto, los países participantes, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Baréin, Canadá, Países Bajos, Dinamarca, Alemania, Nueva Zelanda y Corea del Sur, enfatizaron que la acción tenía como objetivo defender el comercio internacional y garantizar la seguridad en el mar Rojo, una vía crucial para el transporte del petróleo global.



